lunes, 29 de marzo de 2010

Vivian cayó en la letrina


Fue en la escuela al campo. Como cada año, 45 días de trabajo agrícola bajo disciplina militar. Despertar a las 5:30 am, 6am pase de revista: Todos de pie junto a la litera, talón unido, sábanas perfectamente alisadas, 6:30am en la fila del comedor con el jarrito en mano para recibir el cucharón de leche rusa y un pedazo de pan, 7:00am formación, saludo a la bandera cantando el himno nacional con las rodillas tensas, 7:30 montando en los camiones, y a las 8:00am frente al surco, a trabajar. No bastan las buenas notas, es necesario cumplir con todas las tareas asignadas. La universidad está en juego. Supuestamente estábamos allí para ayudar en la producción, pero los campesinos nos tenían terror porque nuestra ignorancia en agricultura y el desamor con que lo hacíamos causaba más pérdida que beneficio.
Aquel año, el campamento que debía albergarnos había sido arrasado por un desastre natural días antes, pero no nos perdonaron. Habitilaron unas naves que eran antiguos almacenes, lejos de los campos que debíamos cultivar, y dos veces al día hacíamos el trayecto apelotonados en carretas y camiones. Cuando llegamos al improvisado campamento, aún no había ni duchas ni letrinas. Ese mismo día, abrieron un hueco en la tierra de 50mts de largo, lo llenaron de agua a la mitad, lo cubrieron con planchas de madera, unas paredes de guano, y ya está listo nuestro retrete, bajo las estrellas. Aún escucho el crujido de la madera que amenazaba con ceder. Teníamos que coger puntería para cagar entre viga y viga y tener interés que saliese una sola pieza para tener tiempo de salir corriendo cuidando el equilibrio antes que el mojón chocara con el agua pútrida y nos salpicara. A las pocos días, las vigas estaban llenas de mierda por culpa de culos no bien centrados. Una madrugada, se rompió una tabla y Vivian cayó dentro. Los gritos de axilio los oyó el alumno de guardia que dió la alarma y 200 estudiantes nos despertamos súbitamente. Eran las 3am. Tony, el profesor de litertura, le lanzó una cuerda que estaba prevista para el accidente, pero Vivian tenía los ojos tan llenos de mierda que no lograba sujetarla. Todo el campamento temblaba, todos con la boca abierta y las manos en la cara, sus amigas lloraban, algunos empezaron a rezar, otros se tapaban los oídos para no escuchar el espanto que salía de la tierra, los profesores evitando que nos acercásemos, pidiéndonos volver al albergue. Las aguas infernales revueltas por los movimientos desesperados de Vivian, disfundían el hedor. Fue una noche tétrica. Al fin, Juan el grande, se colgó de las piernas como un gimnasta en el trapezio, la cogió por los brazos y la tiró con la fuerza de sus biceps hasta que ella pudo sujetarse de su pantalón, y con Juan de escalerilla lograron sacarla.

Aquella noche nadie pudo volver a dormir. Todos pensamos que ahí acabaría todo, que tomarían consciencia del peligro, que regresaríamos a La Habana, a casa, que la pesadilla había terminado, pero no. Al otro día, repararon el tablado endeble, y por la tarde, como cada día, nos llevaron al surco: "¡A trabajar. Aquí no ha pasado nada!". A partir de ese día muchos de nosotros no volvimos a cagar en la letrina. Nos escapábamos de las rejas del campamento para hacerlo en la maleza. Hasta ahí llegó nuestra rebeldía. La universidad estaba en juego.
Veo con orgulloso que en la Cuba de hoy todo está cambiando. Al menos las DAMAS DE BLANCO se atreve a decir: Basta. Al fin.

A Vivian la mandaron para La Habana. Nunca más la ví, dejó definitivamente la escuela. Dicen que se volvió loca, que no paraba de frotarse con alcohol de forma compulsiva.

domingo, 21 de marzo de 2010

La verdad de los sabios/ SARAMAGO Y GARCIA MARQUEZ


De estos dos sabios, genios del arte de contar, creadores de la lengua y por tanto de pensamiento mismo, conectores de alianzas neuronales, dibujantes de sueños con ritmo, en fin, dioses de la literatura, su opinión sobre el tema Cuba ha sido objeto de discrepancia y arma para muchos. Recuerdo la respuesta tajante de aquel amigo belga casado con una cubana, pero que asombrosamente votaba por el Frente Nacional, el partido de extrema derecha, porque según él no le iban los árabes, que aprendió a bailar salsa y hablar castellano con la lengua enredada, "pa'cerse labanero", puso la imagen de Fidel y la del Che junto a dos cocoteros plásticos a la entrada de su bar donde vendía ron y cerveza bajo la música de Manu Chao, y me preguntó un día cómo era posible que yo hubiese traicionado una patria tan bella. Me molesté, le llamé estúpido por haberme colocado el ridículo sello de traidor, y me responde que el estúpido no era él sino yo, puesto que los premios nobel de literatura, García Marquez y Saramago, pensaban como él.
¡Imagínate tú! ¿qué se puede responder a algo así? ¿Qué piensan los sabios?
Tengo la certeza que para alcanzar ese derroche de genialidad, estos dos monstruos del arte han tenido que pulir mucho el alma, y que cada frase escrita está hecha de amor, que son espíritus llenos de matices que han bailado tanto entre letras, comas, dolores y formas, que tal gramática soberbia y encajada solo puede salir de almas complejas y nobles. Por tanto, no puedo creer que Gabriel ni Saramago sean tan simples para dejarse imponer el "con o contra mi" que Castro impone a toda la sociedad. Me pregunto entonces, cómo fueron esos encuentros entre los sabios y Fidel. Me pregunto si estos aprovechan el momento para cuestionarle sobre la suerte de la palabra libre, sobre las coordenadas del punto de vista, aspectos tan importantes para la expansión del pensamiento. Si se atreven a contradecir o criticar al supremo, y digo atreverse, porque todo el mundo sabe que de la Sierra Maestra bajaron varios hombres y que los que no se convirtieron en mártires o fueron condenados al exilio, hoy tiene sillas mudas en una asamblea invisible. ¿Se habrán atrevido los sabios a decirle: "No estoy de acuerdo con usted Comandante" en al menos un mínimo detalle? O quizás en esos encuentros se limitan a escuchar, como simples fans, las proezas del valiente y este a decirles que son sabios, la maldad del imperialismo, del cambio climático, la belleza de los arrecifes, los peligros de la mafia rusa, sobre los pobre pateros africanos, no de los cubanos que no son más que traidores, y otros temas injustos que le gusta debatir en sillas confortables a los privilegiados, en los cuales nuestro carismático líder dirá que por sus bellas causas vale bien la pena imponer la forma.
Tanto los sabios como el dictador están viejitos ya, y antes de que murieran, me hubiese gustado escuchar los matices (dando por hecho que los hay) de este supuesto acuerdo y cordial amistad entre ellos, Fidel y el régimen castrista. Hay asuntos que cuanto menos turbios mejor, puesto que estoy seguro que a ninguno de los dos le gustaría ser objeto de manipulación de la opinión política de un lado u otro desde el más allá.

El GALLO ZAPATA TAMAYO, CANTÓ EL AMANECER

Un Kikirikí a los cuatro vientos que anuncia con su muerte que el sol se asoma, que aquel que se empine logra verlo.
No es la mayor de las injusticias, ni la última, ni la peor, ni siquiera me dan ganas de decir que es una injusticia porque él no es una víctima sino un cojonudo. Un combatiente que quiso destapar de cuajo el reguero de olvidos. Sacudió la alfombra y nos echó su polvo encima. Llora o estornuda, pero mira hacia Cuba coño.
Hay algo tan noble en morir gritando BASTA YA, sin herir a nadie. Despiértense, es hora de levantarse, los de aqui y los de allá y hasta los del más allá. Aquel amigo perdido allá en el polo, que creía olvidada su esperanza, que de nieve hizo su casa pero jamás su alma, que empezaba a resignarse como una generación más de muertos lejos anhelando volver, pues mira tú, despierta y ponte a gritar.
Tamayo buscó el arma pertinente para hacernos escuchar: Darse muerte por amor, por creer en algo, la más profunda tradición judeo-cristiana. Más claro ni el agua. Que aprendan los kamikasis lo que es valor. Ochenta y seis días de conteo regresivo hacia la desintegracion del cuerpo, hacia su verdad. ¿A quién le importa ahora el debate de si era un preso común o político? Solo los que no quieren ver se extienden a discutir absurdidades, no sé si confundidos o para confundir, y otros muchos caen en el juego de la magistral e históricamente reconocida eficaz, manipulación castrista. El eterno David y el eterno Goliat, que deteniendo la historia detiene el conflicto, única base de su existencia. Cada 4 u 8 años desde hace medio siglo, segùn el ciclo de las elecciones en norteamèrica, se renuevan los matices del mismo discurso para el nuevo Goliat, que es simpre el mismo: el imperialismo. Pero esto de tener un Goliat negro y cordial le ha destabilizado un poco el juego. Su enemigo no se muestra ofensivo, y todos se están dando cuenta del ridìculo que está haciendo. Ahora está convirtiendo a la comunidad europea en su nuevo Goliat, y con los mecanismos habituales instará al pueblo a salir a la calle a gritar injurias contra el nuevo tirano injusto y voráz.
Tamayo supo cada día de su depauperación, como lo sabe Fariñas, cual es el único descenlace posible contra un enemigo cuyo valor ha sido siempre la testarudez al más vulgar y viejo estilo de guerrilla. Por desgracia, ha habido que llegar a este tipo de acciones con muerte y sacrificio para que la disidencia cubana no siga siendo el silencio, el estorbo, una banda de inconformes dispersados que no sabe ponerse de acuerdo.
El martilleo del pájaro carpintero ha llegado a cortar el árbol, y se estremeció la selva. El gallo cantando un requiem, anuncia el amanecer.

El día que hablé con Yoanis Sanchez


La editorial italiana que editó mi novela, un día me llamó para decirme que estaba invitado al festival de literatura de Torino a participar en un debate sobre Cuba junto a Yoanis Sanchez, con motivo de la salida su libro. Fue entonces que descubrí al personaje. Tengo que confesar que yo vivía en un letargo respecto a Cuba. Leí sus blogs, ví sus reportajes y entrevistas en youtube, la vi debatir a Mariela Castro, y cuando digo de-batir, entiéndase dejar fuera de combate, desarmar con una pregunta... ¿va usted a extender sus "defensas sociales" a otros grupos de discriminados, como los discriminados por la palabra, o se va usted dedicar exclusivamente a la defensa de los homosexuales?
Artilugio hipócrita de libertad. "Toleramos la homosexualidad de aquellos homosexuales que griten: Viva Fidel"
Su voz, su perspicacia, me llegó tan profundamente que me revolcó. Las cosas claras, sin rodeos, con un tono bondadoso, justo y digno, ni de víctima ni de temerario, lacerando de manera audaz, solo con preguntas difíciles de responder, balanceándome y abofeteándome con una cadencia fraternal y maternal al mismo tiempo. Me desperté inmediatamente del exilio. Ella me regresó después de tantos años a una Cuba tan tristemente vigente como la que dejé, como la que conté en mi novela, pero gritando desde allí lo que yo nunca grité. Desde La Habana, hija y entraña.
Al instante comprendí su importancia política y desde ya, histórica, y tenía que buscar el buen momento para decírselo.
Desgraciadamente aquel encuentro de manera física no tuvo lugar porque Yoanis no obtuvo el permiso de salida del país una vez más, pero la tuve al teléfono.
Yo temblaba de pies a cabeza mientras la escuchaba hablando con los periodistas que modelaban el encuentro. Esa voz de mujer que pone el rostro y asume los riesgos, rostro de Gioconda inteligente que me aprendí de memoria para darle vida a su voz a través del teléfono, de mujer y compromiso, de coraje. Nerviosa, aprovechando el tiempo para en pocos minutos decir, tanto por decir, pero guardando esa elegancia y lenguaje claro que logra siempre, a pesar de...
Cuando me brindaron el micro, aproveché y le dije todo lo que había planeado:
Hola Yoanis, mira quería decirte que estoy muy feliz que estés ahí, porque tú eres precisamente lo que necesitamos, el lider. Ella respondió con un sonido humilde y desconcertado, y sin darle tiempo a hablar, volví al ataque: Tú vas a unir todas las Cubas, la de afuera y la de adentro, de derecha a izquierda.
Después entregué el micrófono y cogí aire. Misión cumplida. Se lo dije mirando al público presente. Pa'mi fue un alivio, y lo viví como un momento histórico.

jueves, 18 de marzo de 2010

LA ESTUPIDEZ, LA VERDADERA ARMA DE DESTRUCCION MASIVA

Para toda persona sensible, violencia suena como algo abominable, sin embargo, hasta los más pacíficos estamos conscientes que sin ella no hubiese sido posible librarnos del nazismo. La estupidez en su grado más maquiavélico se había instaurado y contaminando la mente colectiva, asì que ya era demasiado tarde para utilizar el diálogo, imposible llegar al entendimiento. Y es que esta es la verdadera arma de destrucción masiva: La estupidez.
Luchar contra otra cosa es como arrojar el sofá por la ventana, como hizo un marido atormentado cuando descubrió a su amada copulando sobre él. Se ensañó contra el sofá y lo lanzó: Última vez.
Es este el trabajo de las fuerzas policiales: reprimir los enjambres de estupidez y tirarlos por la ventana, o sea en prisión. Un trabajo sin lugar a dudas necesario, pero que no resuelve el problema. Antes, cuando eran solo gérmenes y que todo el mundo los veía nutrirse, nadie dijo nada. La sociedad sabe y enmascara su culpa, los padres esperan que sea transitorio, minimizan los impactos para evitar ver sus propios errores y terminan también enmascarando, mientras la estupidez sigue germinando, enriquecida y fermentada con abonos onerosos. Luego en prisión, el estúpido seguirá viendo en televisión suficientes ejemplos que le confirmarán que no está solo, que allá afuera hay muchos como él que mantienen nutrida su estupidez y que esta incluso es motivo de celebridad. A esto llaman en democracia libertad: permitir a la estupidez brotar, crecer y divertirse libremente en nombre de la "no censura", para luego lanzarla por la ventana.
Un ejemplo impactante es la violencia de género, que llega muchas veces e infelizmente a terminar de la manera más atroz, el homicidio. Todo el mundo entonces se muestra alarmado y sorprendido. Se organizan actos patéticos de compasión, al cual quizás asistirá algún político opositor carrerista, pero nadie hablará del problema en sí. La cultura. La televisión continuará dedicando cincuenta horas diarias o más (si sumamos todos los canales) a pasar telenovelas contaminantes, entre otros programas llenos de clichés, donde la mujer es una especie de arpía maquillada con uñas largas, posesiva, celosa y chismosa. El hombre, un tipo duro, tentado y sin humor, y por supuesto no faltará la indiecita incauta con mirada sumisa y delantal.
Entonces… ¿por qué extrañarse? Toda la gama de roles han sido cuidadosamente ilustrados estableciendo lamentables patrones. Y... ¿por qué? ¿A quién le interesa idiotizarnos? El pez que se muerde la cola, me responden algunos. Es para captar teleaudiencia. O sea, no es que le interese a alguien idiotizarnos, es que como ya somos idiotas, solo nos dan lo que nos gusta. Es por esto que después de haber hecho tal reflexión, cuando descubro uno de estos programas (...puertas...), lo tomo como una ofensa personal.


La estupidez está en todas partes y nunca estamos a salvo de su ataque porque sabe penetrar sigilosamente, por ósmosis, por lo que es necesario tener los ojos bien abiertos y en cada momento preguntarse a sí mismo hasta que punto estoy sumergido. En mi caso es una batalla sin tregua, sobre todo en los últimos años que he ganado consciencia de mi propia estupidez y en insomnios la veo nítida una vez que se convierte en pasado. Desgraciadamente, aunque estoy siempre bajo su acecho, el problema sigue siendo dilucidarla a tiempo, y debo preguntarme sin parar, cuanto de lo que estoy haciendo, diciendo, no consideraré estúpido mañana. Para tranquilizar a algún lector que pase, prometo leer mil veces lo que escribo, y pido no obstante, por favor, considerar este blog un punto de partida de debate que espero nos lleve a usar argumentos que me ayuden a encontrar alguna que otra estupidez escapada o, como frecuentemente sucede, algo omitido, una luz que nunca vi y que entonces me abrirá un nuevo horizonte. Dejando claro esto, me permite cierto margen donde el desliz es parte, y se me ocurre llamarle: la razón relativa, lo cual no significa que no defenderé con fuerza mis ideas, pero no son más que eso, ideas. Lo mejor para brindar por el acuerdo es esperar, hacer silencio y volver a empezar, y luego brindar sonrientes por los desacuerdos, porque sin ellos no hay giro.
Lo que quiero es intentar comprender a través de mi propia insensatez, la del mundo, porque violencia y estupidez están liadas, y para amortiguarlas es necesario desarrollar la sensibilidad, el espíritu, humanizarse y aprender a decir amablemente pero con mayúsculas: NO. Dicho así parece algo simple pero es muy complicado.

MADONNA Y CHE GUEVARA

La diferencia entre ambos personajes es aparentemente abismal, sin embargo, los dos a la vez pueden formar parte del ajiaco de ídolos que pueden tener algunos que se hacen llamar fans, que no es la traducción al inglés de un término tan sano como es ser admirador, ser fans lleva implícito algo sumiso y enfermizo, tan estricto que no admite peros.



Pues bien, el otro día en la ducha del Gym al que voy acá en Barcelona, vi tatuado en el muslo de un muchacho de unos 30 años el rostro del Ché Guevara, con melena, barba y todo. Me quedé absorto pensando de que si ya evolucionar, mejorar una idea era algo difícil y que requiere una flexibilidad mental ejercitada diariamente. ¿Cómo sería para aquel que ha impregnado y estacionado una idea en su cuerpo? ¿Cómo haría para quedar detenido por no traicionar la huella, digamos para intentar estar en armonía con el pasado que se empeña en eternizarse presente en su piel? Y así andaba yo flotando bajo el chorro tibio, cuando el muchacho se mueve como para retirarse, y me despierto con ganas de inspeccionarlo de pies a cabeza. Tenía curiosidad por saber cómo se meneaba el guerrillero a su andar. Pero cuando se dio la vuelta, me quedé en un tacón: sobre el omóplato del otro lado, tenía la imagen de Madonna, no la santa, sino la show bisnes, y debajo, escrito claro en letras mayúsculas, su nombre, como para garantizar que una vez que las arrugas hubiesen deformado el rostro de la rubia teñida, cuyos pelos amarillos no pudo reflejar el dibujo verdoso, no fuera a ser confundida con Bob Marley.

Que la falsa rubia por dinero se ponga una boina con estrella en la cabeza o la calva de Mahatma Gandhi a nadie le extraña, pero que en un mismo cuerpo coincidan tantas ideologías extremas contrarias, eso sí que no me había pasado por la cabeza.

¿Sería tan revolucionario el muchachito que quiso poner a bailar a Bush y a Chavez un regetón en su propio cuerpo? ¿ O será que está tan perdido que pro o contra, antes o después, no tiene sentido?

Tendré que intentar tener una conversación con él, Ay mi madre, temo la sorpresa, ya les contaré...

martes, 16 de marzo de 2010

SUERTE (canción)

Hay a quienes has tocado
sin ni siquiera mirarles,
pones en un juego la ilusión,
y el azar en la arena

Amenazas con irte
si el confort no te agrada.
Te expones fastuosa y presumida
de ruleta a esperanza.

Hay a quien no mirarás,
porque por allá no vas.
Y si vas eres milagro,
y el camino entonces es largo.

Te convertiste en vedette,
de los sueños más vacíos,
como alarde en propaganda,
usando canales fríos. Por eso,

Que no te llamen suerte no,
que no te llamen suerte.
Que no te llamen suerte no,
que no te llamen suerte.
Porque vienes repartida,
porque pones a esperar.

No, no, no, no, no.
No me tires migas por caridad.
No sabes hablar pero bien sumar,
y luego me dices que es casualidad.
Basta ya.
Que no te llamen suerte.
Esto de merecer... a quién va a tocar?
y al final nos llenas de ansiedad.


lunes, 15 de marzo de 2010

El futuro viejo loco, NO ESTA EN TUS MANOS


En el filme “Comandante” de Oliver Stone, este te pregunta si alguna vez has creído en Dios, y respondes que nunca pudiste hacerlo, sencillamente porque los métodos que utilizaron para inculcarte las ideas religiosas fueron métodos dogmáticos. Respuesta simple, demasiado simple. ¿Acaso crees que los métodos que tú has utilizado han sido diferentes?

El mundo entero engañado con el cuento de haber erradicado el analfabetismo, tergiversando las palabras del poeta José Martí: "Ser cultos para ser libres". ¿Cultos? ¿Libres? ¿Cómo se puede tener cultura sino se tiene capacidad de escoger qué leer? ¿Enseñar a leer para luego dictaminar lo que debe ser leído? Un método más para dogmatizar, doblegar.

Mis clases de catecismo fueron las asignaturas de filosofía marxista-leninista y comunismo científico que debía aprobar cada año para pasar de grado, donde me inculcaron la llamada “moral socialista”, tan dura como la eclesiástica, pero sin leyendas místicas. A través de la memoria de los héroes y mártires de la patria, me inculcaron la devoción por sus símbolos, y hasta el escudo nacional se convertiría en una especie de crucifijo colgado sobre la pizarra escolar. En cualquier dirección que dirigiera la mirada, estaba la cabeza de algún mártir con mirada fría y blanca de profundos ojos de yeso, sobre solemnes bustos como vigía de mis actos. A ausencia de dioses, mártires implacables.


Sin embargo viejo, en muchas cosas tenías razón y por eso, es una verdadera lástima lo que has hecho con tu vida. Debiste haber escrito muchos libros, muchos. Debiste haber gritado con tu indiscutible elocuencia tus razones en oposición. Yo hubiese tal vez seguido siendo tu fiel seguidor. Debiste haberte quedado cerca, modesto, hablar al oído, como un pequeño sermón de iglesia de pueblo. Tal vez, casi seguramente hubieses ganado, no poder, sino razón histórica, aquel ideal revolucionario que volviste involución.


Tu arrogancia lo aplastó todo, incluso las ideas que merecían la pena sobrevivir, las ahogaste. Una pena sin remedio. El movimiento de izquierda en el mundo entero está perdido, o bien tirando a extremos absurdos o disgregado en mil pedazos, de tanto haber sido ultrajado. Esto es lo que has dejado, un destrozo moral, una desconfianza.

Es penoso ver en el mismo filme tu semejanza con el papa cuando te rodean las masas hipnotizadas por tu presencia, y el efecto histérico que les produce con temblores y lágrimas al tenderles tus manos huesudas. Me vi a mí mismo veinte y tantos años atrás en una de tus visitas a la escuela de medicina, y mi tristeza de no poder estar entre los escogidos que podían aproximarte. La misma escena veinte y tantos años después. ¿No te da vergüenza? Hasta el mismísimo asqueroso Pinochet tuvo la perspicacia de retirarse antes de convertirse en guiñapo humano.


Y ahora es tarde, demasiado tarde, ya no puedes rectificar, ya lo has cagado todo, no te queda más remedio que pujar y tirar la cadena....ya eres agua albañal pasada. El futuro viejo loco, NO ESTA EN TUS MANOS.

sábado, 13 de marzo de 2010

EL TITERE

Este soy yo. Me parezco a Pinocho... soy Pinocho, la perfecta marioneta sin cuerdas, tirado por regaños y doctrinas. Derechito coño, como un muñequito soviético. La imagen del niño revolucionario perfecto.
Esta es una de las canciones que cantaba en televisión, en el programa Escenario Escolar:

(Ritmo danzón, orquesta del ICRT, bajo la dirección y arreglos del maestro Perez Perez, 1975.)

"Tú que dejas las palmas
tan cubanas y hermosas
tú que dejas las cosas
que te vieron crecer

Llorarás sin consuelo
allá en la lejanía
tú que te fuiste un día
olvidándolo todo y no puedes volver.

Tu que abandonas todo
tu amanecer cubano
tu soberana y linda
isla de libertad

Llorarás sin consuelo
allá en la lejanía
tú que fuiste un día
olvidándolo todo
y no puedes volver
y no puedes volver
y no puedes volveeeeeeeeeeeeeer."

Las trampas de la vida,... El niño terminó siendo un emigrado más. Aquí estoy en la lejanía, sin olvidar nada y sin poder volver. ¿Quién iba a decir que la cancioncita me la estaba cantando a mi mismo como una premonición maquiavélica de lo que pasaría 35 años más tarde?. Hay que ver que a este Fidel todo le sale a pedir de boca. Esto parece cosa de brujos.... Siah carajo









OPTIMISMO

Me hubiese gustado continuar el artículo anterior con un discurso esperanzador, lleno de patriotismo, y exaltando mi cubanía diría que con la fuerza de nuestra historia y cultura, acabaremos todos bailando una buena rumba, dándole vida a Carlos Embale, el rumbero mayor, y las grandes transformaciones ignotas que nos esperan, se harán bajo un ritmo cadencioso y con sabor. Ese sabor indiscutible que se ha vuelto contra nosotros mismos, y ha hecho que la opinión del mundo subestime nuestro yugo colgándole un aire tropical, sensual y exótico.

Nuestra pequeña isla, después de la crisis mundial del 61, cuando Fidel tenía el poder, ese poder que hace que todos te presten atención, el poder nuclear, entonces no era tan pequeña, no era un espejismo como ahora, entonces era amenaza y por lo tanto, realidad. Hoy día, allá lejos detrás de las aguas, ese tierno archipiélago bronceado y delgado, con forma de caimán que parece sumergirse y luego emerge a duras penas, no es un problema, es un orgasmo. De lejos, para muchos está bien tal como está, porque deja vivo un sueño, sus frustraciones, sus héroes pop, sus engaños propios, y Cuba se convierte en la masturbación intelectual de los burgueses.

Me hubiese gustado decir muchas cosas pero no. Ser optimista no es augurarse un futuro deseado y esperar sentado, es estar alerta. No temo de la gente sino de las masas cuando corren detrás del populista. Temo a esos carismáticos ambiciosos. Temo de mi mismo si caigo dentro de una masa, si paso una de esas puertas deslumbrantes.
Es como un embeleso, una frase repetida y repetida cada vez con más fuerza se va volviendo verdad, y te van metiendo dentro que tienes que agradecer, o maldecir al contrario, que te tienes que arrodillar, doblegar, obedecer y callar.
Dogmatismo: presunción de los que quieren que su doctrina o sus aseveraciones sean tenidas como verdades inconcusas.
...

Pronto, los sedientos de poder, los vampiros y los que quieren volver a casa a descansar, los poderosos y los perdidos, los triunfadores y los derrotados, mentirosos, sinceros y desengañados, se darán cita en La habana.... tengo los pelos de punta, pero todo irá, al fin girará.

viernes, 12 de marzo de 2010

FUERA DE CUBA, TAMPOCO HAY LIBERTAD

Emigrar no significa ser libre. Aún estando fuera, durante mucho tiempo, seguí siendo prisionero de sus prisiones. Ya viviendo en Bélgica, al principio, no me atrevía a decir algo que pudiera contrariar al sistema sin antes cerrar las ventanas y bajar el tono de voz, (...un viejo trauma) hasta que un día, un amigo, harto de mi paranoia y loco por sacarme de mi encierro, abrió la ventana de mi apartamento de par en par y grito a toda voz: ¡Abajo Fidel! Y volviéndose hacia mí me dijo: ¿Ves que no pasa nada? Me quedé perplejo, pero aprendí la lección.

Muchos cubanos que viven fuera de Cuba, sobretodo en Europa, no son libres a pesar del exilio. Ellos creen que lo son porque pueden ir a cualquier hora al supermercado y satisfacer un capricho, pero el régimen continúa manipulando sus criterios con el duro precio de condenarles al destierro definitivo.

Todos, dondequiera que estén, tienen claro que el regreso, aún para una visita temporal, siempre está en tela de juicio. Entonces no cuenta la decisión personal de aceptar o no tal sentencia, sino la de todos tus allegados que suplican volver a verte pronto. Tu propia madre te dice: "Cállate mijo, porque no quiero perderte".

Finalmente, vivo en democracia. No solo por vivir en un país democrático, sino porque asumí el destierro, única forma de librarse de las garras de Castro. Mi padre murió sin mis brazos, pero sería vergonzoso hacer un drama de un adiós más, algo trivial en el mundo de los desfavorecidos que huyen de dictaduras.

El caso es que, "renunciando a tu Cuba", Fidel, es como más cubano pude ser. Cuestionarla, zarandearla, abofetearla, besarla, estremecerla y bailarla. Seguramente he bailado más chachachá fuera de Cuba que lo que tu culo tieso nunca pudo imaginar.

Hoy la cuestión es el después de él. Es: “El tema”. Dondequiera que voy todos lanzan conjeturas sin atreverse a sostener su hipótesis de tan impredecible se supone. Ni futuristas, ni astrólogos, ni intelectuales, ni espiritistas, ni santeros. Después de ti, Sr todopoderoso…qué va a pasar?

Muchos temen lo peor. Piensan que un pueblo que durante 50 años le han quitado el derecho a elegir, que por ende ha perdido la noción del tiempo y del espacio, que a sido adiestrado a buscar el enemigo, encontrarlo y repudiarlo, a gritar histéricamente para no escuchar otra razón, un pueblo que no conoce matices porque su ideología ha sido durante décadas y generaciones: "con o contra mí", no tendrá idea de hacia donde ir...

miércoles, 10 de marzo de 2010

HEROES Y BONDAD

Muchos héroes y mártires que llenan las páginas de la historia, ganaron este título que los deja vivos una eternidad, a golpe de garra y sangre, y así mantenemos vivas sus hazañas en cuentos, epopeyas, cantos, o en la clases de historia, alabando el valor de su ofensiva y el fruto de sus conquistas. Desde Aquiles, Alejandro el grande, Robin Hood, hasta el contemporáneo Che Guevara. De todos ellos nos marca su obstinación y fuerza.

No me atrevería a cuestionar tal distinción. Cuando nos situamos en las circunstancias históricas en que muchos de ellos desencadenaron su violencia se pueden comprender las razones pero, el concepto de heroicidad no incluye el de bondad, y muchos de aquellos bravos que libraron batalla no eran buena gente. Sádicos, testarudos, bárbaros, ambiciosos, imbéciles y hasta asesinos nutren las páginas de la historia. Los héroes malos y los buenos, que según la posición del predicador, del narrador u observador, pasan alternadamente de un campo a otro. Grande fue mi asombro al descubrir que muchos chilenos adoraban a Fidel, y otros muchos, al extremo opuesto, simpatizaban abiertamente con Pinochet, y hasta lo consideraban un buen hombre. De un extremo al otro jugaban con el adjetivo “bueno”, como una pelota en un campo de tenis que el contrincante se esfuerza por hacer caer. Ejemplo claro que dicho calificativo se aleja cada vez más de la palabra bondad, porque llamamos bueno a aquel o aquello que satisfaga nuestra propia ambición personal, aunque para verla complacida nuestro héroe tenga que usar su garra de la manera más cruel.

Los mártires que alcanzan mayor relevancia hasta la adoración, son aquellos que mueren jóvenes, dejando su vida en el intento por cambiar algo. Esos son los que más exaltamos. Aquellos que dejan el suspenso. Muchas veces la historia demuestra que una vez el cambio tan arduamente conquistado, una vez instaurado, deforma nuestro héroe.

Estando consciente de esta trampa egoísta, cuestiono mis malos y buenos de siempre, aquellos que me inculcaron en la escuela, para situarlos en el campo del amor, alejándome lo más que puedo de las trampas de los bandos clasificados en nuestra cultura con simpleza en izquierda y derecha.

viernes, 5 de marzo de 2010

La Habana

Habana, apareces y desapareces ante mi,

hoy dependes de mis sueño para existir.

Te veo, abanicada por la brisa,

serena, sonriente, bien maquillada.

Puedo traerte fantástica de olor a rio negro y sol,

y luego puedo no verte, ignorarte.


Puedo verte golpeada en huracanes,

recatando tu remendado vestido

cubriendo tus pilares apuntalados,

y luego puedo no verte, ignorarte,

desatarme de ti y olvidar tus rejas de mar,

sin dejar de amarte.


Tu carisma es como un fruto natural

y también un instrumento maquinal.

Simpática y rumbera, pero yo te conozco encuera*.


Te conozco Habana de mis amigos perdidos,

tus distancias en años luz,

tus esperas interminables en época perdida,

tu delirio en paranoia contagiosa

y conozco tus murmullos detrás de la consigna.


Te conozco bohemia, de elegancia sensual,

tersa piel con delineados contornos

y cicatrices temblorosas.


Enemiga del silencio, dueña de la gracia,

escandalosa y chovinista,

pregonera, juguetona improvisada.

Yo te conozco encuera.


Mi habana, no me vienes en fotos de turista alucinada,

ni te veré en página exótica,

y no seras invento de nostalgia engañadora,

pero estarás conmigo adondequiera, porque yo,

Te conozco encuera

Mi habana.


*encuera -- desnuda

(del album "Alivio y recuerdo" Iris-music, harmoniamundi.)


jueves, 4 de marzo de 2010

Explosión e implosión


El país entero, a fuerza de amenazas y miedos, fue metido en el agujero negro donde todo es implosión. Donde todo se revuelve hacia adentro y se recoge en sí mismo, aspirado, reabsorbido por un mecanismo que lo vuelve mudo e imperceptible para todos, o casi todos. Los pocos que creyeron oír o ver alguna chispa, lo contarán entre dientes a sus vecinos de más confianza y quizás la noticia se disperse como un murmullo sigiloso, pero nada más. Màs allá de la censura, es vivir en un nunca jamás. La implosión lo succiona todo, incluso al tiempo, y humedece hasta ahogar cada destello.


Llegar a este estado de inclusión, de no revolución, es el logro más grande de la llamada “Revolución cubana”. Y digo logro porque costó años de metódico esfuerzo.


Las explosiones, el antagonismo, son la base del surgimiento mismo. No hay nada más poético y vigoroso que la vida alrededor del cráter, el retoño después del triste y devastador incendio, el arrepentimiento después de la ira, el perdón que sigue a un impulso, el entendimiento detràs del diálogo y el abrazo reconciliatorio.


En la explosión, un nudo crece hasta súbitamente expandirse y destruir. La implosión corroe hacia adentro hasta quedar hecha un nudo.


No me atrevería a decir si una es mejor que otra. Imposible comparar, minimizar un desastre ante otro. Pero lo que sí puedo afirmar, es que detrás de la explosión surge la esperanza, detrás de la implosión no hay nada. Es retrógrada.


Las escenas de las explosiones son súbitas, cinematográficas, y sensibilizan a todos por ser amenazantes, pero la implosiòn social no se precisa desde afuera, y para el espectador distante pasan ajenas e inadvertidas.


Cuba ha sufrido durante años las consecuencias de una implosión que ha ido pudriendo el país devorado por termitas voráces. Hoy temo y deseo la explosión inminente en mi isla. Temo esas escenas en que los sobrevivientes aparecen detrás de los escombros llenos de cenizas, avergonzados, recogiendo los pedazos donde llevaron con su participación o inercia su mundo. Por inercia se es culpable. Por creer que no nos incumbe. El asunto es que ya no se implican solo las fuerzas protagonistas del antagonismo como en los tiempos del campo de batalla. Ahora estamos todos dentro. Es por eso que me sorprendo tanto cuando escucho decir a alguien que intenta exonerar su vida de la historia: “Yo no me meto en política”. Lo siento pero, todo es política, no decir es una acción política, cobarde, pero política y hoy, todos estamos implicados. La casa se derrumba. Te guste o no, estás en la "fiesta del guatao" y como dice el dicharacho cubano, puede acabar muy fea.



¿Puerta o espejismo? o La angustia saludable


Claustrofobia: Sensación morbosa de angustia producida por la permanencia en lugares cerrados. ¿Morbosa? Entonces estoy enfermo, porque no necesito un lugar cerrado para que me ahogue la angustia de estar enclaustrado. Me puede sorprender aún corriendo en medio del bosque. Cuestión de tiempo y de espacio. El primero se puede prolongar indefinidamente y el segundo reducir progresivamente en mi mente.


No creo que pueda llamarse morbosa la angustia que me poseía caminando las calles de La Habana, pero… ¿y la que siento hoy?


Pasé de un mundo a su antónimo: de "sur" a norte, de oeste a este, de subdesarrollo a desarrollo, de socialismo a capitalismo, de dictadura a democracia, de isla a continente, de caliente a frío, de azul a gris y al final, sigo buscando desesperadamente mi puerta, la mía propia. La eterna incertidumbre.


Muchos de nosotros, para evadir el dilema, nos reagrupamos para atravesar una evidente, una que ya esté abierta. El camino marcado parece lógico, y nos sentimos menos solos, lo cual alivia la angustia. Pero ya aprendí que esos portones anchos y relucientes son auténticas trampas concebidas para someter, y que una vez pasado el umbral quizás ya no haya angustia, ni tantas preguntas, pero tampoco hay puertas.


Y ahora que tengo consciencia de esto… ¿soy libre?


Libertad no es un concepto claro. En un mismo lugar, con las mismas condiciones, viví rodeado de puertas y ventanales imaginarios abiertos de par en par hacia una perspectiva del mundo, hacia un punto de vista donde miraban todos mis conciudadanos, y juro que me sentía emancipado. ¡Qué simple puede ser todo entonces! ¡Qué feliz pude ser!


Un día, cuando intenté mirar hacia otro lado, donde las ventanas y hasta las rendijas habían sido cuidadosamente hermetizadas, tuve que enfrentar la mirada reprochadora de las masas capaces de enquistar, y entonces de golpe todas las puertas se bloquearon, inclusive aquellas que momentos antes parecían brillar de optimismo, se transformaron en paredes rígidas e impermeables sujetas por el peso de todas las aguas de todos lo océanos.


Una puerta puede ser un espejismo o una ofuscación. Entonces… ¿es morbosa la angustia que se siente por ganar consciencia de una realidad? No.